LA FÓRMULA MATEMÁTICA MÁS BELLA

Por amor a la escritora japonesa Yoko Ogawa

La fórmula preferida del profesor”, de Yoko OgawaEditorial Funambulista. Colección Literadura.

Premio Yomiuri 2003
Premio de las Librerías Japonesas

Premio de la Sociedad Nacional de Matemáticas

A los dos meses de su publicación se convirtió en un auténtico fenómeno en Japón:un millón de ejemplares vendidos, un millón en formato de bolsillo…Y con” el profesor de Yoko Ogawa”, las matemáticas dejaron de ser aburridas.

Si tuviera que definir el libro de Yoko Ogawa con una única palabra, ésta sería la dedelicioso. Y si necesitara otra, recurriría a elegante.
La pasión que siente el profesor por las matemáticas traspasa las hojas y se te engancha a la piel: acabada la lectura, ya amas las matemáticas (aunque como a la narradora, en otra época, no te gustaran. Y es que como ella cuenta: “el profesor sí sabe enseñar”), al profesor, a la asistenta, a su hijo, e incluso a la cuñada del profesor.

El profesor de matemáticas protagonista de este libro tuvo un accidente en 1975 y perdió la memoria. La suya, su memoria, sólo dura 80 minutos. Consumido ese tiempo no recuerda nada.

Las asistentas, van y vienen: no lo entienden. Llega una nueva, la que se convertirá en la narradora de esta gustosa historia, y en la asistenta y la amiga definitiva.

La asistenta tiene un hijo de 10 años, a quien el profesor bautizará con el nombre de Root, ” porque su coronilla era tan plana como el signo de la raíz cuadrada”.

¿Has escuchado a alguien hablar con números en vez de con palabras? ¿Conoces a alguna persona que le den ataques numéricos?

El profesor le dijo a la asistenta al poco de conocerse:

“Estoy pensando. Que se me interrogue cuando estoy pensando me duele más que si me estrangularan. Entrar así cuando estoy en pleno diálogo amoroso con los números es una falta de educación”.

Para recordar se pone papelitos en su traje desgastado, que engancha con imperdibles. Nada más conocer a la asistenta se colocó uno nuevo en la bocamanga de su traje: “La nueva asistenta”. Detrás de lo escrito, el profesor hizo un dibujito que hacía referencia a la asistenta, que no sabemos cómo se llama.

El desorden y la calma del profesor le dan paz a la asistenta.

“Se atrapan los números por intuición”.

“La raíz cuadrada es un signo realmente generoso que puede dar refugio dentro de sí a cualquier número sin decir nunca que no a ninguno”.

“Todos los problemas tienen un ritmo igual que la música”.

“Lo que más amaba el profesor en este mundo eran los números primos, por su encanto, por la imposibilidad de explicar en qué orden aparecen”.

El profesor detesta las aglomeraciones, por ese motivo apenas sale de casa. El profesor tiene verdadera querencia por la quietud.

¿Los números triangulares son elegantes?

El profesor contagia a la asistenta y a su hijo el amor inmenso que siente por las matemáticas.

El profesor es un ser especial que posee cualidades extraordinarias, aparte de ser un genio de los números.

Root aprecia al profesor; a los dos les une la pasión por el béisbol. Madre, hijo y maestro acuden al estadio a disfrutar de un partido.

¿Los números primos tienen una aureola singular? ¿Cómo se llega a amar a un número primo?

La vieja cuñada del profesor despide a la asistenta. Se echan de menos, a pesar de la no memoria del profesor. Root se escapa una tarde para verlo. Llaman a la asistenta a su nuevo trabajo. Acude a la casa del profesor. Éste, su cuñada, la ex asistenta y Root tienen una conversación. La cuñada, que tampoco sabemos cómo se llama, trata mal a la ex asistenta. Los nervios se exacerban, las voces se levantan. El generoso profesor, aunque desmemoriado, se niega a que su cuñada trate mal a la madre de Root y a Root. Para poner paz coloca encima de la mesa un papel con una fórmula matemática. La fórmula de Euler es la que pone calma y sensatez a un momento feo. El silencio hace presencia. La calma preside la estancia. La madre de Root es readmitida como asistenta. La cuñada viuda se dulcifica.

La asistenta buscó y buscó hasta que dio con el nombre de la fórmula, y conservó el papel como un relicario: le daba fuerzas y sosiego.

“Dios existe porque las matemáticas no tienen contradicción. Y el diablo también existe porque no es posible demostrarlo”. (Frase de un matemático de nombre complicado)

El número 220 tiene un pacto de fraternidad con el 228.

En el espacio que piensa y vive el profesor las discusiones finalizan con extrañas y bellas fórmulas matemáticas.

El profesor siempre trató a Root igual que a un número primo.

Root va a cumplir 11 años, el profesor le regala un guante de béisbol. Su memoria deja de tener 80 minutos de duración. Dos días después de la celebración, internan al profesor en un centro especializado. Once años más tarde, cuando Root estudiaba oposiciones para profesor de matemáticas de secundaria, el genio de los números dio su adiós definitivo.

 

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Fey, que interezante libro, y reconocer la exactitud de Dios con las matemática es formidable, maravillosa es la creación. Benciones,

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