El desarrollo de la inteligencia espiritual requiere una práctica integral y el
corazón de esta práctica ha sido, es y será la práctica meditativa, entendiendo esta en sentido amplio como la práctica de la atención plena, práctica del discernimiento silencioso, de la percatación de lo que es. Debemos, entonces, poner énfasis en el desarrollo de habilidades de la vida interior, que nos permitan descartar conceptos superficiales de felicidad, equilibrar todas las dimensiones humanas haciendo brillar el corazón espiritual del alumnado, para que todos puedan ser verdaderamente felices a pesar de las circunstancias, no a causa de ellas. Enseñarles a relajarse, a desconectarse de los estímulos internos para bucear dentro de sí mismos.

Por otro lado, es importante proporcionar al alumnado suficientes
experiencias donde puedan maravillarse y sentir la belleza del universo del que forma parte. El sentido de admiración y de misterio puede ser fuente de inspiración para desarrollar la competencia espiritual. Podemos favorecer que e lalumnado sienta que la humanidad es una y este pequeño planeta es nuestro único hogar. Si queremos proteger nuestro hogar, necesitamos experimentar un vívido sentimiento de altruismo universal. Solo entonces el alumno se dará cuenta que es ciudadano del mundo, hermano planetario, responsable, no solo de cuidar la Tierra sino de embellecerla mediante su peculiar aportación como ser espiritual.
La vivencia estética puede ser otra vía sublime de acceso a la dimensión espiritual, puesto que el Arte, en sus múltiples manifestaciones, puede facilitar el acceso a la dimensión transpersonal del ser humano y a una vivencia más allá de lo emocional, tanto mediante la contemplación como de la creación.

En definitiva pienso y siento que para educar con inteligencia espiritual es
fundamental llevar a las escuelas el sentido de lo sagrado y de explorar
abiertamente en las aulas esa dimensión del ser humano que jerárquicamente supera a las otras dimensiones, ofreciéndoles una dirección y un significado.
Ahora, en el inicio del siglo XXI, el tema de la dimensión emocional y
espiritual del ser humano cobra cada vez mayor vigencia, pues no solo se le
considera una tendencia, sino una imperiosa necesidad. Es una revolución
silenciosa orientada a la humanización y construcción de sentido de las personas y también de las organizaciones, una búsqueda de trascendencia.
El ser humano posee la capacidad de alcanzar el equilibrio entre la vida
espiritual y la vida material, el desafío consiste en utilizar la mente, el corazón y las manos para construir y conservar una existencia digna. Y a la vez necesitamos una nueva educación que sea afín a esa nueva sociedad, que eduque para la vida y la paz a un nuevo tipo de ser humano. En todo este proceso de cambio, la espiritualidad tiene un papel central, lo cual significa un enorme reto.

Fdo. Begoña Ibarrola L. de Davalillo

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Respuestas a esta discusión

GRACIAS, por todo lo que expresas en el texto anterior porque la verdad en mi colegio y en mi clase siempre utilizo la relajación y la meditación como signo de encuentro con el DIOS, vivo que llevamos en nuestro interior y que nunca puede salir si te encuentras plenamente unido a él, cada uno lleva en su corazón situaciones que no pueden solucionar y que
si las aprenden a perdonar se van a poder liberar porque se las han entregado al DIOS del AMOR.
Gracias, estoy de acuerdo . Las capacidades deben ser guiadas desde la emoción, desde el espíritu, y las cosas de Dios sólo se entienden si aprendemos de los talentos que Dios nos ha dado a través de lo que se nos da inspirado por el espíritu santo, y recursos que nos lleven o guíen a los educandos hacia ello. Desde virtudes, y valores Cristianos. salu2.

Me gusta lo que dices: "El desarrollo de la inteligencia espiritual requiere una práctica integral y el
corazón de esta práctica ha sido, es y será la práctica meditativa, entendiendo esta en sentido amplio como la práctica de la atención plena, práctica del discernimiento silencioso, de la percatación de lo que es. Por otro lado, es importante proporcionar al alumnado suficientesexperiencias donde puedan maravillarse y sentir la belleza del universo del que forma parte.En definitiva pienso y siento que para educar con inteligencia espiritual es
fundamental llevar a las escuelas el sentido de lo sagrado y de explorar
abiertamente en las aulas esa dimensión del ser humano que jerárquicamente supera a las otras dimensiones, ofreciéndoles una dirección y un significado."

Y esto tb es verdad: "El ser humano posee la capacidad de alcanzar el equilibrio entre la vida
espiritual y la vida material..." UN EQUILIBRIO ESPIRITUAL y MATERIAL, PERO CON LA AYUDA DE DIOS. SIN NUESTRO CREADOR NO SERIAMOS NADA. CON EL : SOMOS LO MAS IMPORTANTE TODOS :"SUS HIJOS"

Gracias por esta aportación.

Maria D. del Pilar (Mariam)

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